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CERVANTES NIETO, REBOLLEDO Y ABOGADOS, S.C.

El impacto a las empresas en cuanto a la terminación de la relación de  trabajo derivado de la Reforma Laboral.

Al fin tenemos la tan anunciada y esperada reforma a la Ley Federal del Trabajo, la cual se da con más de un año de atraso a la fecha límite fijada para tal efecto, 24 de febrero de 2018, lo que demuestra una vez más el deteriorado sistema de derecho que prevalece en nuestro país y la impunidad ante este grave problema.

Para poder determinar si la reforma es buena o mala y si con la misma se resuelve el problema que le dio origen, hay que detectar cuál es el mismo y sin lugar a duda y desde mi perspectiva, considero que este es la lentitud con que se imparte la justicia laboral y que ésta no es justa.

Existen un sinnúmero de causas que podemos señalar que dan lugar a que la expedición de la justicia laboral no sea pronta y expedita, como pueden ser, que el órgano que se encarga de tramitar los juicios laborales no es el adecuado, al depender del Poder Ejecutivo y cuya función no es jurisdiccional, además que tiene otras prioridades más importantes, como la seguridad, la salud, la educación, etc., por tal razón el presupuesto que destina el ejecutivo a la tarea de impartir justicia es mínimo, lo que genera que no haya suficientes Juntas de Conciliación y Arbitraje para atender el excesivo número de juicios laborales que existen, que los funcionarios encargados no tengan la remuneración, ni los implementos suficientes para ejecutar su función.

Lo anterior obedece a que la defensa más utilizada cuando la litis en un juicio laboral se fija con un despido injustificado, es la negativa del despido y ofrecimiento del trabajo, ofrecimiento que no se hace porque el patrón realmente quiera que el trabajador regrese a continuar laborando con él, sino porque ya no desea seguir contando con sus servicios y no lo quiere liquidar, o bien porque quiere rescindirle el contrato de trabajo y la causal de rescisión es muy difícil de acreditar y necesariamente lo tiene que separar del empleo o porque no tuvo los conocimientos y/o asesoría adecuada para despedir al trabajador, o por último, porque simplemente el trabajador nunca fue despedido de su empleo y demanda al patrón para ver que beneficio económico obtiene de lo anterior.

La consecuencia de negar el despido y ofrecer el trabajo de buena fe, como se conoce en el medio laboral, es decir en los mismos términos y condiciones, como son horario, salario, puesto, etc., además de que no hayan incidido otros supuestos como que se le haya dado de baja ante el IMSS al trabajador, o que no se le haya denunciado penalmente o bien, porque al trabajador no se le haya sido ofrecido el empleo con todos los beneficios del mismo, sólo por señalar algunas causas; es que el trabajador tenga que acreditar que efectivamente fue despedido, lo que muchas veces parte de supuestos totalmente falsos, como lo son al señalar en su demanda, que cuando se disponían a ingresar a trabajar, en la puerta principal de la fuente de trabajo, con la presencia de diversas personas se presentó ante el trabajador el patrón o alguno de sus representantes y lo despidió injustificadamente.

Por otro lado, si el trabajador se reinstala en su trabajo, no es porque realmente quiera seguir trabajando con el patrón, sino que seguramente se reinstala para que una vez ocurrido lo anterior, se diga despedido nuevamente y vuelva a demandar, generando en caso de ganar, otro periodo de salarios vencidos, hecho que se repite las veces que sean necesarias y el trabajador quiera. Lo anterior trae como consecuencia que ante la demanda por un despido injustificado, se generen varios juicios laborales innecesarios e injustos.